jueves, 28 de mayo de 2009

¿Tienen los niños un lugar especial en el plan divino?

Aunque para algunos sea un problema los niños, para otros sea una pérdida de tiempo y quizás hasta alguien piense que no es algo en lo que se deba invertir ni recursos ni nada, hubo alguien que pensó todo lo contrario y que proclamó que los niños sí tenían un lugar especial en el plan divino.
Cuando realizamos un examen profundo de las Escrituras, vemos a Jesús involucrado en el trato con los niños:
Mateo 19:13-15
13Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron. 14Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos. 15Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí.
Marcos 10:13-16
13Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. 14Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. 15De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. 16Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.
Lucas 18: 15-17
15Traían a él los niños para que los tocase; lo cual viendo los discípulos, les reprendieron. 16Mas Jesús, llamándolos, dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. 17De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

Jesús visitaba la ciudad en aquel día y se divulgaba la noticia por todos los lugares. Las personas no querían perder la oportunidad de conocer a aquel de quien tanto se rumoraba en aquellos días. Las familias enteras salían al encuentro del Maestro. La respuesta de muchos padres cuando escucharon que Jesús estaba en aquel lugar, fue llevar a sus hijos hasta donde estaba el Maestro. Los padres tenían el deseo de que Jesús pusiese la mano sobre sus pequeños y pudiera orar por ellos.
Muy contraria es la respuesta de los discípulos, quienes enseguida comenzaron a reprender a los padres, diciéndoles que no molestaran al Maestro. La actitud de los discípulos pudo haber sido consciente, es decir, sabían lo que estaban haciendo; o era una actitud inconsciente.
Valoremos qué pudo haber provocado a los discípulos tomar estas actitudes, ya que muchas veces son las que toman personas dentro de las Iglesias donde están acudiendo niños para ser tocados por el Maestro.


ACTITUD CONSCIENTE
ACTITUD INCONSCIENTE
ü Apatía por los niños.
ü Pensaron que no era necesario, ya que los niños no tienen problemas.
ü Rechazo a los niños, porque solo se detienen a ver los aspectos negativos de ellos.
ü Tenían la idea de que los padres eran unos desconsiderados.
ü Odio a los niños, los ven como la causa de los problemas, de gastos.
ü No estaban dispuestos a que molestaran al Maestro.

ü Miedo a los niños, ya que usualmente hacen perder mucho tiempo y necesitan mucho cuidado.
ü Querían hacerle el favor a Jesús de que nadie lo perturbara.


Sin embargo la respuesta de Jesús es muy diferente a la de ellos. Jesús se indigna con sus discípulos (Marcos 10:13) y entonces Él les dice: ...Dejad a los niños venid a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos. Me imagino a Jesús diciéndoles: -¿No se están dando cuenta, ustedes están siendo estorbo en el plan que tengo para los niños? Entonces es cuando les hace ver que el que no sea como uno de ellos, o sea, como niños, no heredarán el Reino de los Cielos.

Muchas veces los adultos ignoran o subestiman a los niños, no creen que ellos puedan entender las cosas espirituales. No tienen la visión para ver lo que Dios quiere hacer a través de los niños y cómo Dios ve a los niños.
Hay muchos en las iglesias que no quieren trabajar con los niños porque dicen que están llamados a tener grandes ministerios, ser evangelistas, pero no con niños.
Si seguimos detenidamente el ministerio de Jesús, nos podemos percatar de que Él les dedicó tiempo, amó a los niños, bendijo a los niños, oró por ellos, los incluyó en sus enseñanzas.
Los niños poseen características distintivas que los convierten en un patrón a seguir para heredar el Reino:
ü Son humildes:( Es fácil escucharles decir: no sé, no puedo, enséñame. Es decir reconocen su incapacidad). Tenemos que aprender a reconocer que no podemos hacer nada sin nuestro Señor, reconocer que somos pecadores y que necesitamos de El.

ü Son imitadores (Buscan siempre un patrón a seguir, imitan a sus padres, a su maestra...). El cristiano debe ser imitador de Cristo ese debe ser su único patrón a seguir.

ü Son sinceros (Expresan lo que sienten abiertamente). Delante del Señor tenemos que llegar como somos, sin necesidad de usar ninguna máscara para tratar de ocultar nuestros defectos.

ü Son dependientes (Necesitan que alguien los guíe, les dé ideas, les enseñe el camino a seguir). Siempre debemos ir tomados de la mano del Maestro, es bueno poder decir como el salmista: ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?

ü Son crédulos (Confían en las promesas. Es por ello que no debemos prometer y que se nos olvide cumplir las promesas para no debilitar su fe).Nosotros también creemos en las promesas de ese Padre amoroso y confiamos en que si El lo ha dicho, lo hará. El niño necesita la verdad, nunca debemos engañarlo.

ü Necesitan cuidados. (Los alimentos deben ser a su hora y no pueden faltarle). Así mismo cuando nacemos de nuevo necesitamos ayuda, debemos alimentarnos diariamente de la Palabra de Dios; si nos falta el alimento, morimos espiritualmente.

ü Representan la buena tierra. (No tienen espinas, heridas, traumas, no se han enfrentado todavía a la vida y por lo tanto tienen una vida por delante para producir frutos).En los niños nadie ha labrado, ni cultivado, al ser una tierra fértil, la Palabra que usted siembre crecerá y dará buen fruto. Como cristianos hemos sido llamados a llevar fruto, y no solo a llevarlo, sino a que permanezca. Pero para eso debemos preparar nuestro terreno, quitar piedras de egoísmo, raíces de amargura, rencores y otras cosas que ahogan nuestras vidas y que por lo tanto no nos permiten producir frutos.

ü Son como un libro: Todo lo que escribas en él quedará para siempre. Como maestro tienes que estar preparado para saber qué vas a escribir en ese libro.

A lo largo de toda la Palabra de Dios, se observan planes especiales con niños, el Señor los escogió para determinados propósitos:
v Samuel-------------------- Profeta
v David --------------------- Rey
v Joás------------------------ Rey
v Josías --------------------- Rey
v Sansón -------------------- Juez
v Jeremías ------------------ Profeta
v Juan el Bautista---------- Precursor de Jesús
v JESÚS-------------------- El Salvador del mundo.
El Señor les tuvo en cuenta al inspirar las Escrituras: ¨ De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza...¨
Los niños también están incluidos en el plan de redención, por lo tanto necesitan aprender y conocer la Palabra, para que puedan reconocer el camino de la salvación. Todos somos pecadores; todos, incluyendo a los niños, necesitamos ser redimidos de la maldición del pecado.
Al analizar la Biblia, reconocemos que ciertamente los niños sí están incluidos en el plan de Dios. Por lo tanto, a semejanza del Señor, nosotros como maestros debemos observar cuidadosamente a los niños, para aprender de ellos lo que es educación; porque educación, en su sentido más amplio, abraza todos los pasos y procesos por medio de los cuales el infante se transforma gradualmente hasta llegar a ser hombre cabal e inteligente.

Observemos que el niño posee un cuerpo humano completo, con ojos, manos, pies -todos los órganos de sentido, de acción y de locomoción- y sin embargo se diferencia del hombre. ¿En qué? Sencillamente en que es un niño. Su cuerpo y sus miembros son pequeños y débiles y sin que pueda usarlos voluntariamente. Sus pies no están ejercitados a caminar; sus manos no tienen la habilidad; sus labios no pueden pronunciar las palabras. Sus ojos no se fijan, sus oídos no entienden. El mundo al cual ha venido le rodea: desconocido y misterioso. Es por esto que el niño necesita preparación espiritual, física, mental y moral.

En la infancia la mente del niño se nutre y desarrolla por medio de sensaciones y percepciones. Auxiliada por los sentidos, recoge constantemente impresiones de lo que le rodea en el pequeño mundo en que vive. A través del ejemplo e influencia de personas, en medio de las cuales se desarrolla, se nutre de ideales y principios; por lo tanto necesita ejemplos tanto vivos como históricos, dignos de ser imitados, así que le debemos presentar a Jesús como el modelo que debe imitar. El niño tiene el instinto de imitación y el mismo es de gran importancia para su desarrollo, porque representa un esfuerzo de su parte por colocarse en el lugar de la persona que imita. Su deseo es comprender lo que percibe, y nunca llegará a comprenderlo sino cuando consiga imitarlo. Pero lo que le atribuye mayor importancia a este instinto, es que el niño imprime indeleblemente en su modo de ser aquello que imita.

Para que el maestro pueda ayudar al niño, tendrá que amoldarse a él en todo. Para conseguirlo deberá estudiar sus características, vigilando sus inclinaciones, teniendo en cuenta sus limitaciones y supliendo sus necesidades.
El niño está apto para el reino de los cielos porque simplemente tiene una visión diferente a la del adulto.
Cuando el adulto mira flores silvestres, ve un montón de maleza que va a crecer en el jardín. Los niños ven flores para mamá.
Cuando el adulto ve un borracho que se sonríe, ve una persona mal oliente, sucia que probablemente quiere dinero y mira para otro lado. Los niños ven a alguien sonriéndoles y ellos en turno le sonríen.
Cuando el adulto escucha música que le gusta, piensa en el hecho que no se entona bien y que no tiene ritmo, entonces escucha callado. Los niños escuchan la música, comienzan a moverse. Cantan las palabras de la canción. Si no se la saben, se la inventan.
Cuando el adulto siente viento en su cara, lo siente despeinando su cabello e inmediatamente se arregla el pelo mientras camina. Los niños cierran sus ojos, abren sus brazos y vuelan hasta que caen en el piso riendo.
Cuando el adulto ora, dice "Padre celestial, te pido esto y lo otro." Los niños dicen: "Hola Dios, gracias por mis juguetes y mis amigos. No quiero que me dé malos sueños esta noche. Perdóname, pero todavía no quiero irme al cielo. Extrañaría a papá y a mamá."
Cuando el adulto ve un charco, camina alrededor. Ve zapatos, ropa y carpeta sucia. Los niños se sientan en el charco. Ellos ven ríos para cruzar y mares para nadar. Me pregunto: ¿Si Dios nos ha dado los niños para que les enseñemos o para que aprendamos de ellos? Con razón Cristo ama a los niños.
Se necesitan definitivamente maestros dispuestos y capacitados para cumplir la tarea de encaminar estos niños en dirección a Dios.

1 comentario:

  1. HERMANOS, NO SE SI ME RECUERDEN SOY KARLA DE MEXICO ESTUVE EN DICIEMBRE CON USTEDES, QUIERO DECIRLES QUE REGRESAR A CUBA Y ESTAR CON USTEDES ES MI ORACIÓN, YA EN EL VERANO DEL 2010 YO TERMINO MI LIC. EN EDUCACIÓN PREESCOLAR!! ME ENCANTARIA QUE DIOS ME ENVIASE ALLA Y PODER SERVIRLES!!! ESTARÉ EN ORACIÓN PARA QUE DIOS CONFIRME ESTE DESEO QUE TENGO EN MI CORAZON

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